11-03-2018 / A 10 años de la “125”

El año que se abrió "la grieta"

Una década después de los acontecimientos que marcaron al país, Campolitoral habló con los referentes de aquellos días. Avances consolidados y deudas pendientes del campo.



Campolitoral
campo@ellitoral.com

 

“La 125 dejó un cambio en la política agropecuaria”, le dice a Campolitoral Carlos Garetto, quien fue el titular de CONINAGRO de 2008 a 2014. “El campo en su momento estuvo en el centro de la escena pública, y aún hoy perdura en el centro de los ámbitos de decisión política. Ese es uno de los logros más importantes, que ojalá que se pueda seguir fortaleciendo”, destacó. Según el cooperativista, el campo pasó a ser reconocido en muchos ámbitos dentro de los sectores productivos económicos y sociales, como el periodismo y la política, “lo cual me parece que es algo que hay que sostener por la identificación de los productores con la dirigencia, más allá del protagonismo y la dirigencia para conducir. En nuestro caso tuvimos que contener”, recuerda. 

 

Según Garetto, las expectativas hoy son otras, hay temas pendientes y hacen falta algunas correcciones, “pero lo fundamental fue haber bajado las retenciones a los productos de campo, haber liberado el tipo de cambio, y eliminado las restricciones a las exportaciones. Hoy hay una sequía que golpea y hay que poner mucha atención a esto. La dirigencia tendrá que trabajar para encontrar consensos para las políticas de Estado en materia agropecuaria para que no dependamos de ningún funcionario de turno”. 

 

Garetto destaca que en aquellos días, los productores autoconvocados se mezclaron con la Mesa de Enlace. “Eso permitió llevar adelante una protesta ordenada, sin violencia, no hubo situaciones complicadas en el orden público. Todo el complejo económico que gira alrededor del campo acompañó la movida contra un Gobierno que quería avasallar a la economía, la república, con altos grados de autoritarismo, que terminó con el voto no positivo que vino a pacificar el país”.

 

En relación con la realidad actual, sostiene que “están faltando algunas motivaciones de tipo orgánico para formar un ente superior de mayor representatividad para llevar adelante propuestas, proyectos, ideas que contribuyan a aumentar la productividad, a transformar la materia prima, generar empleo, el desafío actual de la dirigencia ahora pasa por ahí. Los productores están un poco relajados, salimos de una situación tan conflictiva que ahora están un poco distendidos, pero ahora no hay que abandonar la lucha que el campo siempre ha llevado adelante”. 

 

6 meses duró el conflicto, que terminó con el voto “no positivo” del vicepresidente Cobos.Foto: Archivo

 

El dogma vs. la oportunidad 

 

Eduardo Buzzi, referente de la Federación Agraria Argentina, remarcó que significó un evento “sorpresivo e inesperado, una experiencia profunda de como no hacer las cosas en la relación de un Gobierno con el sector productivo: esa es la gran enseñanza, y de ahí en adelante habrá una valoración de la sociedad al sector productivo. Cómo un Gobierno pudo equivocarse tanto en no querer conceder, pretender poner de rodillas y al mismo tiempo arrebatar renta, porque en definitiva, de eso se trató: de un intento de confiscación que propició una rebelión fiscal”. 

 

También admitió que le cambió la concepción de las cosas. “Aprendí mucho. En aquel entonces queríamos vincular al campesino pobre con las capas de pequeña burguesía como estrategia de fortalecimiento sectorial, la vinculación del campesinado con los gringos de la Pampa Húmeda, y veníamos trabajando mucho en las construcciones de un sujeto agrario que se pueda organizar e influir en la realidad política. Al final del conflicto había 120 barcos esperando para cargar, y cuando un sector puede incidir en la economía, es cuando tiene peso en la sociedad”, expresó. “Fue un gran aprendizaje. Guardo un gran recuerdo del ‘Chango’ Rabassedas con quien nos entendíamos enseguida”.

 

Con su habitual locuacidad, Buzzi asegura que en la base, la territorialidad, los productores tienen afinidades no en términos ideológicos, sino de intereses. “Por eso después vino Rubén Ferrero en CRA y mantuvimos la Mesa de Enlace, con otra tónica, a lo mejor sin tanto nivel de conflictividad, pero nosotros le tiramos muchos puentes a CFK que nos definió como el enemigo, porque la estrategia de la grieta nació con el kircherismo para aglutinar la jauría de fanáticos propios y eso se mantuvo hasta 2014”.

 

Finalmente, fue duro con la actual conducción federada. “En la FAA, después que me fui, cambió la orientación, y hoy en la entidad el dogma está por encima de la realidad y de la oportunidad”. Las Mesas de Competitividad siempre ayudan, es el propio presidente que delinea las acciones. Hay cuestiones macroeconómicas que se deben vigilar más intensamente”.

 

La antinomia se terminó

 

Para Luciano Miguens, entonces titular de la Sociedad Rural Argentina, fue importante por el apoyo de los productores, y por la unión de las entidades. “En el día a día, en esas marchas multitudinarias. Fue un momento difícil para el país. Como productores estuvimos unidos, algo que no era común por las distintas ideologías de cada entidad, las que nunca se habían unido en una propuesta, y obtuvimos una respuesta y apoyo de parte de los productores de parte de cada lugar y asamblea en la que participamos, y del apoyo final de la gente de la ciudad”, destacó. 

 

Actualmente, Miguens reconoce que cambió el diálogo con el presidente. “Nunca en mis 6 años pude reunirme para llevar propuestas con nadie de aquel Gobierno. Ahora hay un diálogo, una posibilidad de sentarse en una mesa, ahora los envidio, se puede hablar”. 

 

Sobre la competitividad, opinó que es un tema importante, para poder resolver los trámites para la apertura de mercados, pero “necesitamos abrir más mercados”. 

 

El Gobierno nos decía que estábamos desabasteciendo, y en las rutas vivimos momentos difíciles, pero siempre contamos con el gran apoyo de la gente de todo el país. Esa antinomia campo ciudad en los actos quedó demostrada que se había terminado para siempre”, admitió. 

 

Las soluciones, desde abajo

 

Mario Llambías, ex presidente de CRA, recordó que lo primero es que el campo reclamaba era la posibilidad de seguir produciendo y las medidas oficiales achicaban cada vez más la producción. “Ese deseo por un país más productivo se sumó a la lucha contra el autoritarismo, la falta de independencia de los poderes y se sumaron muchos otros sectores de la sociedad”. Y reconoció que hay hechos comunes a todos, campo y ciudad, porque “somos argentinos antes que nada, y el funcionamiento republicano es común a todos, el libertad y el Estado de derecho. Uno venía de varios años como dirigente, y eso fue una escalada, no pensamos que ese Gobierno iba a seguir la lucha hasta destruir al sector. Todos pensamos que iba a primar el sentido común, pero eso no ocurrió. Y surgió la unión de los productores muy válida y que en algún momento va a resurgir con fuerza cuando sea necesario. Tuvimos enfrente un Gobierno que quiso destruir al campo con medidas que el sector todavía está sufriendo”, recordó con amargura. 

 

Coincidió en que la competitividad es una cosa a recuperar, pero “soy un poco escéptico que las soluciones lleguen solamente desde arriba. La Mesa de Enlace debe seguir presentando propuestas, hay medidas que no tienen costo elevado o directamente no cuestan dinero y que servirían. En aquel entonces un resultado adverso en la votación hubiera sido muy difícil de manejar. Ese voto pacificó al país. La grieta se puede cerrar con trabajo conjunto, paciencia, a EEUU le llevó más de 25 años cerrar la de las de la Guerra Civil”, expresó.

 

“Nos tiraron a matar”

 

Los autoconvocados fueron los principales impulsores de la medida. Según Edgardo Tibaldo, “fue por teléfono porque no estábamos asociados a ninguna entidad. Fue una decisión de 4 o 5 que nos pasaba los mismo, y después se fueron sumando. Fue una cuestión de decir basta, amén que fue bueno y se frenó la idea de l Gobierno, después nos tiraron a matar, a todos, queríamos que el país abra los ojos, y la gente lo vio y lo entendió. Pero la réplica fue tremenda, nos tiraron a matar”, repite. “Ahora cambio muchísimo, si bien el clima no ayuda, la relación cambió. En aquel entonces hubo una persecución feroz, pero con el cambio de gobierno el sector se liberó un poco y ahora podes sembrar de todo y sabes que lo vas a poder vender. Vamos para mejor.

 

Hubo momentos bravos, que por suerte no pasaron a mayores. Aquel Gobierno apostó al desgaste, pero la protesta siguió. Es difícil unirnos, tiene que haber una catástrofe para que ocurra, y eso fue lo que ocurrió”, aseguró. 

 

CRA y la Rural se manifestaron

 

La Sociedad Rural de Santa Fe adhirió a los actos a desarrollarse en distintos puntos del país con el objeto de recordar el inicio del conflicto que se generó entre el campo argentino y el ex gobierno nacional kirchnerista, cuando en el año 2008 este último “tuvo la intención de elevar las retenciones fiscales sobre los precios de nuestros granos a niveles realmente confiscatorios. A todos los que participaron de ella, y a quienes no perteneciendo a nuestro sector se unieron de manera generosa y solidaria a nuestra lucha, vaya nuestro profundo agradecimiento, en esta fecha tan importante para toda la ruralidad”. 

 

Por su parte, CRA recordó el día en que las cuatro entidades del sector gremial agropecuario, decidieron realizar una huelga en protesta por los anuncios efectuados por el ministro de Economía del gobierno kirchnerista del día anterior. “Por primer vez, entidades tradicionalmente individualistas se conjugaron para reclamar primero y luchar después, contra una insólita, inconstitucional, expropiatoria y asfixiante medida económica, que cerraba el destino productor de la Argentina. No estaba en duda la economía agropecuaria, sino que por el contrario, el interior se jugaba su supervivencia y las grandes urbes se solidarizaban ante el atropello institucional. La torpeza suele tener formas tan imaginativas como perversas, de eso se trataba la conocida resolución 125, quienes la firmaron y defendieron (que en el estado y las provincias fueron muchos) creyeron que se discutía el Poder y la Democracia, esa ceguera los llevó a superar los límites del entendimiento y la Buena Fe. Nunca actos de tamaña masividad habían mostrado que una sociedad puede parecer pasiva, pero cuando se sacuden sus cimientos es capaz de ofrendarse en defensa de su constitución, sus leyes y sus tradiciones de vida. La gravedad de los acontecimientos, desembocaron en el tratamiento legislativo de la medida, el primer paso estaba dado, las retenciones serían por ley o no serían. La historia rinde su recuerdo al voto No Positivo, pero para ser justos, aquel voto decisorio se construyó sobre la base de cantidad de votos de senadores, que comprendían, que resultaba imposible proseguir una medida económica, caótica y sin sentido, fue entonces el senado quien rechazó el proyecto, liberó al país de la idea nefasta de un puñado de fanáticos y devolvió la normalidad institucional. Quizás, lo más sano del legado de aquellos días, fue mostrar que las sociedades y los pueblos siempre tienen un límite, aquella consigna cantada en miles de gargantas, Argentina se levantara con el campo, nunca sin el campo, menos contra el campo, fue una lección para la Historia y el futuro de nuestra Nación”, aseguraron en un documento.

 



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