28-11-2018 / Agricultura

Se espera una menor campaña arrocera a causa del clima

Las lluvias anegaron unas 1.000 hectáreas, muchas de las cuales no podrán resembrarse y otras sufrirán la pérdida de plantas. Además, el año Niño impactaría en los rindes por menor insolación. Suben los rindes de indiferencia por la suba de costos y la baja en el precio del grano.



Juan Manuel Fernández

@jotafernan

 

 

La producción arrocera santafesina sufrió el impacto de las torrenciales lluvias que cayeron en la región hace dos semanas y posiblemente la superficie dedicada al cultivo sufra una merma respecto a la estimación inicial, producto del anegamiento de unas 1.000 hectáreas, muchas de la cuales aún permanecen bajo agua.

 

Así lo consignó hoy el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe en su reporte semanal de campaña en el centro norte provincial. “Las áreas o sectores que se desagotaron mostraron un bajo stand de plantas y ante la fecha del año, serían imposibles las tareas de resiembra, por lo cual dicha superficie quedaría afectada, ya que en los próximos siete días culminaría la fecha de siembra normal y óptima”, detalló.

 

Según el relevamiento, el proceso de siembra en el área arrocera se estancó en 90% (28.800 hectáreas) durante la última semana por falta de piso para continuar con las labores, por lo que “presenta un retraso de 7 % en comparación a la campaña del año anterior”.

 

 

Si bien el SEA indica que la intención de siembra sería similar a las 32.000 hectáreas sembradas en 2017/2018, advierte que muchas de las 1.000 hectáreas afectadas por las lluvias, que promediaron unos 300 milímetros dos semanas atrás, “se encontraron cultivos complicados por su permanencia bajo el agua durante diez días”.

 

Al respecto, el especialista en arroz del Ministerio de la Producción Rodolfo Vicino, sostuvo que muchos lotes donde el cultivo estaba poco desarrollado perdieron stand de plantas “y otros directamente se perdieron”, aunque por el momento no se pudo evaluar con precisión qué superficie se perdería totalmente “porque en muchos se sigue bombeando”. Del área total afectada, agregó, unas 800 son de una sola empresa, donde habrían indicado que no resembrarían, y el resto se reparte entre 10 productores con superficies afectadas de 10 a 100 hectáreas.

 

“Esto es común que pase, todos los años se da”, aclaró el especialista en referencia a la caída de precipitaciones que obligan a desagotar las arroceras. Y consideró que la complicación mayor es la imposibilidad de resembrar donde sea necesario por estar fuera de la fecha óptima. “Ya tendrías que irte a una variedad de ciclo muy corto para que florezca a fines de enero o febrero, porque más adelante el frío es el enemigo número uno del arroz”, indicó, con impacto en los rindes y en la calidad del grano “porque el llenado es dificultoso, sale chuzo, más liviano”. Por este motivo, según la información que recabó, “es muy difícil” que los productores resiembren y “se quedarían con lotes más ralos y un porcentaje de pérdidas va a haber”.

 

De todos modos, lo que más preocupa a Vicino es el pronóstico de año Niño, que históricamente recorta rindes por generar un déficit de luminosidad de un 30% a causa de una cantidad mayor de horas de luz. Entre macollaje y llenado de granos, unos 120 días entre noviembre y febrero, el cultivo precisa 450 horas de luz para no tener reducción de rendimientos. Históricamente, los años Niño -indicó- el arroz en la región promedia 1.000 kilos menos por hectárea.

 

El dato es más preocupante este año por la suba de costos que ha sufrido la producción, más una tendencia a la baja en el precio del grano que se manifestó en los últimos 10 días, que obliga a cosechar más kilos para hacer rentable el negocio. Además del combustible y los insumos dolarizados, en Sana Fe la energía eléctrica es clave en las cuentas arroceras porque con ella se mueven los bombeos de agua. “El incremento en la luz incide mucho; siempre es un 5%, pero hoy está en el 12%”, explicó. “Y el precio, que estaba $ 7 el kilo ahora está en $ 6,50”, agregó. De tal modo, mientras en la campaña anterior un campo arrendado con servicios tercerizados tuvo un costo por hectárea de entre 5.200 y 5.300 kilos de arroz, ahora se elevó a 6.000. “En campo propio los costos bajan un 10%”, indicó el técnico.

 

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