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Guía para una alimentación eficiente

El henolaje: Los diez mandamientos

En un encuentro realizado en el INTA Manfredi en el que participaron especialistas en forrajes conservados, se elaboró un decálogo de buenas prácticas para la confección de henolaje de alfalfa, un recurso vital para el alimento de los rodeos bovinos.

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Alimento sí, tierra no. A la hora de confeccionar henolaje de alfalfa, ese es el quinto mandamiento.

 

INTA/Campolitoral

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El henolaje de alfalfa es un método de conservación química, que consiste en cortar el forraje realizando un oreado hasta alcanzar un porcentaje de humedad comprendido entre el 45% y el 55%, para luego embolsarlo o empaquetarlo, a los fines de crear condiciones de anaerobiosis que permitan generar una fermentación láctica para su correcta conservación.

Esta tecnología llegó a nuestro país a mediados de los años 90 mediante la elaboración de rollos que luego eran embolsados con mesas empaquetadoras. Si bien en un principio encontró aceptación como una alternativa interesante en los lugares en los que era difícil producir heno de calidad, rápidamente se difundió al resto del país por permitir una forma de conservar la alfalfa con alta calidad nutritiva, proveyendo fibra (de alta digestibilidad y nivel de consumo) y proteínas (verdaderas y nitrógeno no proteico).

El decálogo de las buenas prácticas

1. Momento de corte: Un punto clave a la hora de lograr calidad en el henolaje de alfalfa es el momento de corte, que debe realizarse cuando se encuentra en botón floral, dado que debemos lograr la mejor combinación entre cantidad y calidad de materia seca digestible.

2. Porcentaje de materia seca para la confección: Respecto al proceso de conservación, el factor determinante en este caso es el contenido de humedad que presenta el material al momento del picado o enrollado. El forraje debe picarse cuando contiene entre el 45 y el 55% de materia seca, y para ello, en el caso de la alfalfa, debe realizarse siempre un oreado previo al picado.

3. Corte y acondicionamiento: A la hora de realizar el corte para pre-oreado lo más conveniente es la utilización de segadoras provistas de acondicionadores, dado que se logra un corte de calidad, un mínimo repicado de hoja y el quebrado que provocan los rodillos en los tallos facilitan la pérdida de agua favoreciendo la calidad del forraje.

4. Estructura de la andana: Un factor que influye en forma directa sobre la uniformidad de picado es la condición de la andana, dado que del volumen de la misma depende la eficiencia con que la picadora realiza el trabajo. Para que las cuchillas realicen un corte neto y parejo contra la contracuchilla, es necesario que los rodillos alimentadores entreguen una buena cantidad de forraje, de modo tal que el material no se escape y quede aprisionado por los rodillos.

5. Alimento sí, tierra no: A la hora de confeccionar henolaje de alfalfa, deben extremarse los cuidados para evitar el agregado de tierra al material a embolsar. Debe procurarse cortar con máquinas de gran ancho de labor y pasturas de buen volumen, tratando de evitar unir andanas mediante el uso de rastrillos estelares, ya que podrían incrementar la cantidad de tierra dentro de la bolsa o rollo.

Embolsado e inoculantes

6. El rastrillado giroscópico: Otro gran aliado en la confección de este tipo de forrajes, para aumentar el volumen de la andana, es el uso de los rastrillos giroscópicos, los cuales permiten hilerar el forraje casi inmediatamente después de cortado y evitando la contaminación con tierra.

7. Tamaño de picado: El tamaño ideal de picado para pasturas ronda los 15 mm, priorizando siempre la uniformidad de picado. De esta manera se busca una mayor facilidad de compactación al momento de embolsarlo, ya que el material no presenta aglomeraciones, evitando así las presiones excesivas en las bolsas. Es importante recordar que si el forraje se destina como fuente de fibra, el largo de picado debe superar los 20 mm.

8. Uso de instrumental para correcta detección de % MS: Cuando se confecciona henolajes de alfalfa no se debe subestimar la identificación del correcto porcentaje de humedad del material. Para ello, la utilización de humedímetros electrónicos es un sistema práctico con poco margen de error, además de encontrarse disponibles en el mercado a precios accesibles.

9. Embolsado: Cuando se confeccionan bolsas de henolaje de alfalfa, se debe poner especial atención en contar con un adecuado terreno, controlar el llenado del túnel de compactación y la formación de la bolsa y el estiramiento en la regla graduada, ya que al tratarse de un material que no fluye fácilmente se tienden a formar zonas flojas y zonas de sobre-presión, lo que ocasiona un detrimento de las condiciones de anaerobiosis y del estiramiento parejo de la bolsa.

10. Inoculantes, que sean aprobados por SENASA: A la hora de pensar en la inoculación del henolaje de alfalfa es importante recordar que se trata de un cultivo difícil de fermentar por presentar bajo contenido de azúcares y capacidad buffer, hecho que puede condicionar la fermentación láctica.

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