CampoLitoral
Edición del Sábado 03 de noviembre de 2018

En más de 200 lugares

INTA construye aljibes en la cuña boscosa santafesina para asegurar el acceso al agua

En el marco de una recorrida por el centro-norte de la provincia donde productores y estudiantes conocieron cuatro experiencias de manejo de agua, INTA dio a conocer el trabajo que realiza junto con las familias del lugar instalando sistemas de captación de agua.

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La ruta del agua. En el interior profundo de la provincia la diversidad ambiental está conectada por un problema en común: el acceso al agua. Foto: INTA

 

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campo@ellitoral.com

Técnicos de INTA y del gobierno de Santa Fe, recorrieron junto a productores y estudiantes una extensión de más 900 km del centro norte provincial, donde en 4 puntos mostraron diferentes experiencias de cosecha y almacenamiento de agua. Las recomendaciones se centraron en realizar una planificación, mantenimiento y uso equilibrado del recurso hídrico. Se visitaron las localidades de San Cristóbal, Tostado, Garabato, Malabrigo y Reconquista.

Como parte de la recorrida, se hicieron demostraciones de tecnologías apropiadas que solucionan el acceso al agua para consumo humano y riego en el ámbito rural. Este fue el caso del Paraje Km 320, en la cuña boscosa santafesina, donde viven 14 familias que tienen dificultades para acceder a fuentes de agua segura.

Allí, el INTA trabaja junto a ellas para construir aljibes en más de 200 lugares, en articulación con varias instituciones y organizaciones de productores.

Se utiliza el sistema de captación de agua de lluvia (SCALL), que incluye la captura, almacenamiento y filtrado, con el correspondiente tratamiento microbiológico para asegurar su calidad y que sea segura para el consumo humano.

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Manos a la obra. Así se construye un aljibe de cemento que permite almacenar hasta 16 mil litros de agua.

Foto: Archivo

Marcelino Fernández, habitante del lugar, compartió la satisfacción de poder contar con agua para las actividades del hogar. “tener agua nos cambió la vida”, afirmó. “Antes la Comuna de Garabato nos traía agua cada una semana y la depositábamos en los tachos y de ahí teníamos que cuidarla. También teníamos unas goteras y cuando llovía juntábamos agua en tachos de 200 litros” recordó Marcelino. “Ahora estamos tranquilos porque a pesar de las épocas de sequía podemos contar con agua todo el año”, destacó.

Conocido como “aljibe de ferrocemento”, esta es una tecnología apropiada que se construye con hierro y cemento. Es de autoconstrucción y permite almacenar 16 mil litros de agua. Se realizó en el marco del proyecto Fondo de Adaptación y Resiliencia del Cambio Climático, del Ministerio de Agroindustria.

Hacia el este, a unos 70 kilómetros de distancia, en Malabrigo se encuentra el campo de Marcelo Aguilar, un productor hortícola que en varias oportunidades quiso ampliar la extensión pero dudaba al no disponer de un sistema de riego adecuado.

Por medio de un convenio entre INTA y la Cooperativa de Malabrigo, también en el marco del Fondo de Adaptación para el Cambio Climático, se realizó una capacitación que culminó con una perforación y el sistema de riego instalado.

Ubicado en el acuífero Puelche, los técnicos comentaron las claves para poder aprovechar el acuífero de manera sustentable y que los productores cuenten con agua de calidad y cantidad suficiente para riego. El productor destacó que con este sistema logró producir durante todo el año verdura de calidad, por disponer de agua dulce sin inconvenientes.

“Calidad, cantidad y oportunidad” son los tres conceptos que proponen los especialistas para planificar el uso de este recurso. “La extracción tiene que ser equilibrada y sustentable”, resaltaron en cada una de las paradas. El criterio es tener sustentabilidad en el tiempo”.

Agua para ganado

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Cosecha de agua bajos submeridionales en Tostado.

Foto: Archivo

Santa Fe es la segunda provincia productora de carne en Argentina, cuenta con 1.900.000 cabezas de ganado vacuno de cría. Pese al volumen generado, los índices de producción de carne son muy bajos.

Un animal de cría consume un promedio de 50 litros diarios de agua, pero el acceso es uno de las principales limitaciones para el desarrollo de la actividad. La clave está en manejar de manera eficiente el agua de lluvia. Hay que prever las reservas antes que se produzcan los años hidrológicos secos.

En la localidad de Las Avispas, en el Departamento San Cristóbal, se visitó La Palmira un establecimiento de producción de ganadería de cría de INTA. Por la tarde, en la ciudad de Tostado, se recorrió el establecimiento La Güeya, que forma parte de investigaciones desarrolladas también por INTA. En el intercambio, el productor compartió qué estrategias utilizó para reaccionar a escenarios climáticos adversos. Puntualmente, se observó cómo cosecha el agua y la maneja para garantizar un consumo estable.

“Usamos varias técnicas como el sistema patas de araña para extraer el agua de varias perforaciones, ya que con una sola se agota debido a la baja permeabilidad del acuífero en zona. También observamos canalizaciones para cosechar agua de lluvia y perforaciones doble propósito para inyectar ese agua a las mismas y disminuir el contenido salino”, explicó Alejandro Lahitte propietario del establecimiento La Güeya, a los presentes.

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