25 de Noviembre de 2020 15:17 HS
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Destacan la importancia del trabajo aéreo en las economías regionales

La Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca) publicó un completo informe sobre el rol de los aeroplicadores en la producción de cítricos, arroz, caña de azúcar, vid, algodón, tabaco y yerba mate.

 Destacan la importancia del trabajo aeacutereo en las economiacuteas regionales

Destacan la importancia del trabajo aéreo en las economías regionales

La Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca) publicó un informe en donde se detalla cómo se trabaja y el rol del aeroaplicador en las distintas regiones del país con los cítricos, arroz, caña de azúcar, vid algodón, tabaco y yerba mate.

 

En cuanto a los cítricos, Santiago Seiler, aeroaplicador de la Cámara del NOA (CANOA), contó que “las aplicaciones aéreas sobre limón se realizan para controlar el minador”, yexplicó: “es una importante plaga en cultivos de cítricos por los daños en los brotes nuevos de las plantaciones”.

 

Además, sostuvo que para la aplicación “es muy importante la limpieza de todos los tanques, aviones y ollas de trabajo que participan del proceso ya que el producto final no debe tener ningún residuo que no sea aceptado por las certificadoras tanto para el consumo interno como externo”. Las aplicaciones en limón se realizan en la provincia de Tucumán durante las primeras horas de la mañana, entre las 6.00hs y las 10.00 hs, ya que se prioriza las buenas condiciones de humedad; los volúmenes de aplicación son de 10 litros por hectárea.

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Es importante destacar que con avión se hace el 20% de la producción de cítricos. Seiler aseguró que “el avión se utiliza por una cuestión de oportunidad ya que la logística de las terrestres no permite resolver rápido muchas situaciones urgentes que se presentan”.

 

Caña y tabaco: trabajos organizados

 

Belisario D'asburgo, aeroaplicador de la CANOA señaló que “Siempre son trabajos programados y, en su mayoría, herbicidas o pre emergentes cuando la caña está chica y el surco todavía está abierto”, comenzó D'asburgo, haciendo alusión al trabajo que requiere esta producción, y sostuvo que “al ser un cultivo con riego, tiene problemas de malezas aun cuando no llueve”. Normalmente, las aplicaciones se realizan a la mañana temprano para no tener problemas de deriva y se debe tener mucho cuidado con la calidad y el PH del agua ya que los fitosanitarios utilizados son muy susceptibles a un PH alto.

 

“La diferencia con un cultivo extensivo es que son lotes y superficies más chicas y, al ser trabajos programados con tiempo, se aplican pocas hectáreas por día”, contó y resaltó: “No son campañas explosivas, más bien organizadas y largas”.

 

La cantidad de superficie aplicada varía entre las 10 mil y 20 mil hectáreas por campaña y la rentabilidad es mucho más baja comparada con un cultivo extensivo, como la soja o el poroto.

 

 

El caso del tabaco es similar al de la caña de azúcar ya que también se trabaja con superficies muy chicas, promediando las 25 hectáreas por lote. “Es muy importante aplicar lo más temprano posible porque algunos fitosanitarios, con el calor, afectan la hoja y bajan su calidad”, explicó D'asburgo. A los tres meses, el tabaco supera los 1,5 metros de altura y, al igual que la caña, se hace imposible entrar con pulverizadora terrestre. Suele tener momentos explosivos cuando hay algún ataque de gusanos o alguna enfermedad virósica que afecta al desarrollo de la hoja. “El tratamiento más importante es el de inhibidor de flor, que regula el crecimiento de la planta y mejora la calidad de la hoja”, opinó el aeroaplicador y contó que, a diferencia de otros cultivos, “hay que ser muy prolijo y estar muy atento porque es una zona rural llena de cables y antenas; es un vuelo muy estresante”.

 

Arroz: la aplicación aérea logra mayor rinde

 

Francisco Romero, piloto y empresario de la Cámara de Aeroaplicadores de Entre Ríos (CEAER), contó detalles del trabajo aéreo en este cultivo: “En arroz se aplica un herbicida presiembra y después del nacimiento va un selectivo y, ocasionalmente, hay que hacer un insecticida en los primeros días”, contó Romero y agregó que “a los 30 o 40 días se aplica un fertilizante y, si las condiciones lo requieren, un fungicida, después de la cosecha se suele hacer una siembra de ryegrass”.

 

Las aplicaciones pueden ser aéreas o terrestres de acuerdo a las condiciones ambientales y de riego del arroz. Asimismo, el aeroaplicador entrerriano resaltó que “lo más riesgoso es hacer las aplicaciones de herbicidas porque siempre hay áreas que se pueden afectar por deriva, por eso hay que estar muy atentos a las condiciones ambientales, sobre todo la inversión térmica que es el fenómeno más difícil de identificar”.

 

El fertilizante, al ser sólido, permite aplicarlo a cualquier horario salvo si hay viento elevado, en cambio con los líquidos hay que evaluar las condiciones de temperatura, viento y humedad como cualquier cultivo.

 

Por último y, hablando de eficiencia y rentabilidad, Romero sostuvo que “a pesar de que el costo de la aplicación aérea es mayor, permite optimizar el cultivo, es muy importante el momento en que se aplican los herbicidas y fertilizantes (por ejemplo, antes de una lluvia) que, combinados con el riego, logran un buen rendimiento del mismo”.

 

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