22 de Enero de 2021 15:22 HS
Lecheria

En la práctica, la lechería argentina funciona con precio sostén

Así se desprende de un "amesetamiento" en el rango de valores que reciben los tamberos en función de la calidad de su producto. "Más del 50% de la lechería argentina está recibiendo un precio dibujado", afirmó el Director Ejecutivo de OCLA Jorge Giraudo.

Juan Manuel Fernández | jmfernandez@ellitoral.com

Si los tamberos argentinos cobraran el litro de leche exclusivamente por su calidad composicional e higiénica, alrededor de la mitad no podría seguir en el negocio. Lo afirmó a Campolitoral el Director Ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), Jorge Giraudo, tras conocerse un informe sobre la variabilidad de precios abonados por la industria que muestra un "amesetamiento" de los valores entre productos muy disímiles.

"Más del 50% de la lechería argentina está recibiendo un precio dibujado, porque si le pagaran lo que debiera sería mucho menos", dijo el especialista, ex gerente de producción primaria de SanCor, en relación a la alta participación que hoy tienen las bonificaciones comerciales, que alcanzan el 20%. El 80% restante se determina por sólidos y sanidad, un nivel que en algún momento, durante la gestión anterior de Arturo Videla, se quiso llevar hasta el 95%. Si hoy rigiera ese parámetro, "sería inviable para la mitad de los tamberos producir leche".

La evaluación de Giraudo se produjo a partir de los resultados del informe de OCLA sobre los precios recibidos por los tamberos argentinos y su relación con la calidad del producto. En el trabajo se presentan 5 curvas de precios, cada una determinada por la calidad higiénica y cantidad de sólidos. Entre las conclusiones, dice el informe, "se puede observar que existen diferencias de precios por tipo de leche, pero dentro de cada tipo en los rangos intermedios se da un amesetamiento de las curvas, muy probablemente por una mayor presencia de 'bonificaciones comerciales' que surgen para adecuar precios que por calidad composicional o higiénica sanitaria serían inferiores". Dentro de esa meseta, con precios desde $20.60/L hasta $21.50 (aproximadamente), hay leche con entre 6.5 y 7% de sólidos útiles y desde menos de 200.000 células somáticas (CS) y menos de 50.000 unidades formadoras de colonias (la mejor sanidad) hasta más de 600.000 CS y arriba de 100.000 UFC (la peor).

Esto -explicó Giraudo- indica que las usinas, valiéndose de esas bonificaciones no relacionadas a la calidad, le pagan un poco menos a quien entrega la mejor mercadería y un poco más de lo que correspondería a quien ofrece un producto de inferior calidad.

"Hoy la industria acomoda con bonificaciones comerciales esa falencia en calidad composicional, higiénica y sanitaria", indicó, incluso para tambos que no son chicos, con entre 3.000 y 5.000 litros diarios "que creen que tienen buena calidad y no es así". Si se aplicara estrictamente el criterio de calidad, esas curvas debieran ser paralelas, separadas por algún espacio, con bastante diferencia entre estratos.

Un reporte previo de OCLA, sobre la calidad composicional de la leche argentina, muestra que la incidencia de los sólidos es del 61,5% sobre el precio total, mientras el 38,5% restante debe corresponder a Calidad Higiénica y Sanitaria, Temperatura, Volumen, etc. Pero Giraudo explicó que al tomar calidad y sanidad, suman el 80% del precio. "Hoy toda relación superior a 80/20 (composición/bonificaciones) sería una relación de precios que la lechería no estaría dispuesta a asumir, porque algunos subirían mucho su precio y otros lo bajarían demasiado", advirtió.

Para el ejecutivo de OCLA, esta estadística demuestra claramente que el planteo de algunas instituciones de ir a un sistema estricto de pago por calidad de la leche generaría inconvenientes porque unos ganarían pero otros perderían, ya que debiera repartirse de otra manera la masa de dinero que ya está dentro de la cadena. "Para darle más precio a quienes tienen peor calidad deben quitarle a quienes producen mejor", dijo, porque la masa monetaria es una sola en el negocio y no podría entrar más dinero para subirle el precio a unos y mantenérselo a otros. "Quienes piensan eso creen que la industria le mantendría el precio a los de mala calidad y le subiría a los de buena; eso significa pagar más y poner más plata, que es lo que no hay, esa es la forma mal entendida de la distribución", explicó. Y sentenció: "no se dice lo que realmente ocurre, amesetar es como tener un precio piso".

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