24 de Febrero de 2021 13:54 HS
Ganadería

Intensificación ganadera en el NEA, mucho más que "encerrar y dar de comer"

El IPCVA llevó a cabo un nuevo encuentro técnico. Desde Reconquista se expuso el caso del Establecimiento "El Mainumbí", donde la familia Berli realiza un esquema de ciclo completo en ambientes marginales.

Horacio Berli y su familia, propietarios del Establecimiento "El Mainumbí", ubicado a 50 kilómetros de Reconquista, fueron los protagonistas de una nueva jornada a campo virtual del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). El eje del seminario se planteó en base a la experiencia de los anfitriones, que realizan ciclo completo en la Cuña Boscosa, y el tópico fue "El NEA hacia la intensificación ganadera".

Con 34 años como miembro del CREA Villa Ana, Horacio y sus hijos Juan y Matías, así como el asesor Carlos Dimundo, detallaron el esquema de trabajo, basado en una combinación de manejo eficiente del recurso forrajero, servicios en vaquillonas de 15 meses y destetes precoz e hiperprecoz. Todo organizado en torno al recurso humano como "la tecnología más importante" y a una gestión permanente de tres factores con alta variabilidad en la zona: clima, mercado y ambiente.

"El Mainumbí" cuenta con 1.000 hectáreas propias más 1.500 arrendadas. El 90% está compuesto de monte, pajonales y cañada; y sólo el 10% cuenta con aptitud agrícola, donde producen forraje para el rodeo. "El principal recurso es el pasto natural, por eso hay que administrarlo muy bien", contó Horacio por streamming, tarea nada sencilla en el último tiempo: "venimos renegando con la sequía que lleva más de un año".

El productor explicó que el esquema productivo consiste en dar servicio de 15 meses, más inseminación y destete hiperprecoz (en noviembre) "para volver a preñar en el segundo servicio". La recría es de base pastoril con suplementación. El rodeo general se organiza con un servicio de 90 días y se hace por score genital y estado corporal de los vientres, con destete de marzo a mayo. "La idea es que la vaca se preñe ese año", dijo, por lo que no dudan a la hora del descarte. "La vaca vacía se vende, no se perdona". La preñez promedio es del 90%.

Los terneros se trabajan a base de pasto y suplementación, con una recría de 150 días en el invierno. "El objetivo es que el animal aproveche la curva de crecimiento, sin sacrificar su estructura y músculo, esa es la razón de la suplementación", indicó Berli. La ganancia diaria es de 600gr. y si no se cumplen "no se llega al servicio de 15 meses en noviembre con las vaquillas; con los machos es más flexible".

En el segundo invierno se produce la terminación del novillo, ya sea para consumo o exportación (más largo) con suplementación a base de maíz y expeller de soja y algodón. "Deshacerse del ternero es pérdida", sintetizó.

El manejo del rodeo depende de la evolución forrajera. Cuando no pueden implantar verdeos "nos quedamos con la cabeza de machos y hembras para seguir con nuestra genética", reseñó. La agricultura se realiza sólo para consumo propio y prestan servicio de embolsado de grano húmedo.

El veterinario Carlos Dimundo explicó que el campo es muy heterogéneo: bosque mixto denso, quebrachal. algarrobales, pajonales y esteros o cañadas que constituyen los ambientes más productivos. La topografía plana "de baja energía", más la salinidad y un estructura arcillosa generan anegamientos prolongados "y son la base de la productividad".

El asesor hizo hincapié en una estacionalidad forrajera muy marcada; con alta variabilidad climática (si no hay dos años iguales: ¿hacemos lo mismo todos los años?, se preguntó) y también económica (por la variación en la relación producto-insumo), lo que afecta los presupuestos.

"¿Como intensificar en estas condiciones?", planteó Dimundo. La respuesta que encontraron en "El Mainumbí" fue "gestionar" lo mejor posible esa alta variabilidad. "En cuanto al clima, hacer cálculo de probabilidades en función del registro de datos históricos; sobre la economía: imaginar un futuro probable, no hacer un pronóstico sino trazar un escenario factible; y los ambientes conocerlos para adaptar e implementar tecnologías", sintetizó.

Por lo tanto el veterinario sostuvo que para transitar la intensificación ganadera "cada campo tiene su camino". Y que no se reduce a "encerrar y dar de comer", opción que a veces sirve y otras no. "Para nosotros es reconocer los factores limitantes de la producción y resolverlos con lo que tenemos disponible". En tal sentido remarcó que "la tecnología más importante" es un personal capacitado y organizado. La denominó "tecnología organizacional" y la definió en "cómo se toman registros, cómo comunicarlos, y así aprender de los errores". De ahí que planteó la importancia de "tener claro por qué hacemos las cosas más que el cómo, que va a ir llegando en función del por qué".

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