15 de Mayo de 2021 10:45 HS
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Semillas autóctonas para reforestar Santa Fe

Desde el banco de semillas de la UNL en Esperanza avanzan en un acuerdo interinstitucional con el gobierno provincial para recuperar y repotenciar la flora autóctona en integración con los viveros para la producción ornamental, apícola, ganadera y forestal a través de un sistema de trazabilidad de la semilla.

Federico Aguer | faguer@ellitoral.com

Esta semana llegó a Esperanza una máquina trilladora especialmente destinada a procesar especies arbóreas. Está diseñada por técnicos de la Universidad Nacional de Córdoba, y llega a nuestra provincia mediante una inversión del Ministerio de la Producción, que busca sumarse a un trabajo de varios años de parte de un equipo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral.

Según el Ing. Agr Marcelo Zabala (profesor cátedra Mejoramiento Genético, miembro del Conicet y a cargo del banco de germoplasma), es un nuevo hito en el marco de un programa integral de recuperación de la flora nativa donde se desempeñan en equipo varias asignaturas y varios investigadores, fundamentalmente a través de dos colecciones que son muy importantes: el herbario y el banco de semillas.

Llegó la trilladora. Zabala y Alcaraz se entusiasman con el potencial de este equipo para trabajar con las especies autóctonas.

El fruto de una idea

"Desde el año 2017 comenzamos a hacer un trabajo en especies forestales, dado que en la provincia de Santa Fe no había hasta ese momento colecciones de germoplasma de las especies forestales más importantes, y en ese sentido empezamos a ver la posibilidad de adquirir una maquinaria que fue desarrollada en Argentina por los docentes de maquinaria agrícola de la Universidad Nacional de Córdoba, para trillar los frutos del algarrobo", le cuenta con entusiasmo a Campolitoral.

Este equipo permite trabajar con grandes cantidades de frutos de esta y otras especies, y separar la harina de la semilla, lo que también permitirá iniciar estudios relacionados con la harina de algarrobo.

"Ese año nos contactamos con el Gobierno provincial para empezar a analizar la posibilidad que la Provincia a través de los ministerios competentes (Medio Ambiente y Producción), pudiera adquirir la máquina para iniciar un trabajo integral", recuerda.

"Nosotros desde la Facultad avanzamos con una idea de trabajo interinstitucional que es coordinado ahora por la provincia, y en ese marco propusimos colectar la semilla; trillarla, una parte guardarla para conservación en nuestro banco de semillas para hacer algunos estudios, y el resto dárselo a la provincia para que lo destinen a viveros (provinciales o privados) que quieran realizar plantines", agrega.

Además, destaca que están pensando en un sistema de trazabilidad para que se conozca desde el origen de la semilla hasta el lugar donde fue plantado el plantín que salió de esa semilla, lo que permitirá que los viveros de cada región de la provincia puedan usar las semillas de cada especie de esa zona.

"A través de nuestros estudios hemos relevado 20 procedencias aproximadamente que abarcan desde el sur santafesino hasta el límite con Chaco. O sea que todavía quedan algarrobales de los que se puede sacar semilla de calidad para generar plantines que después se puedan usar ya sea para enriquecimiento de bosques, para arbolado urbano o rural, para plantaciones forestales en algún momento futuro", sostiene.

Algarrobo multicolor

Zabala aprovecha para hacer docencia, y explica que en nuestra provincia crecen unas 10 especies de algarrobo, aunque mayormente se conozca al algarrobo blanco (propsopys alba), de gran valor forestal, o el negro (propopys nigra). "Si bien trabajamos con todos ellos, nos estamos focalizando más en el primero por este motivo", destaca.

Respecto de los usos de la especie, explica que el algarrobo puede ser utilizado para infinidad de usos: por su madera, para la apicultura, y sus frutos son consumidos también por el ganado por lo que puede ser utilizado como forraje. Además su harina puede ser destinada a la alimentación humana, y su sombra aporta mucho desde el punto de vista estético y como refugio para aves.

"Si bien nuestra meta es trabajar con todas las especies (guayacán, espina corona, etc), que también son muy interesantes y que pueden ser trilladas también por esta máquina, la idea es empezar con esta especie para poder dar el puntapié inicial", enfatiza.

Chauchas y semillas. El banco alberga a las 10 especies de algarrobo nativo, aunque el blanco es el de mayor potencial comercial.

Trabajo sistemático

En estos dos últimos años, el equipo ha venido haciendo colecta de frutos en diferentes lugares de la provincia, y los tiene conservados como frutos. Ahora que llegó la máquina, la idea es trillarlos y trabajar junto a la provincia en objetivos más ambiciosos, como por ejemplo, la implementación de una resolución que sacó el INASE en 2018, que permite declarar "área semillera".

Según la norma, un privado o el mismo Estado pueden declarar su campo como área semillera, para lo cual tienen que realizar ciertos estudios a través de un relevamiento en el que este equipo puede colaborar. A partir de ahí se puede extraer semillas que pueden ser entregadas o vendidas, porque el INASE le da un rótulo que permitirá que ciertas zonas de la provincia sean proveedores de semillas de calidad, y a partir de ahí generar plantines a través de toda la red de viveros públicos y privados de Santa Fe.

"Actualmente, los productores pueden acceder a planes de manejo de bosques, y si dentro de ese plan quisiera enriquecer su campo con especies forestales, se hace muy difícil conseguir plantines provenientes de semillas locales, y nuestra idea es aportar en ese sentido. Nosotros llegamos hasta la semilla, y la idea es que el trabajo lo sigan otras instituciones", aclara.

Trabajo en territorio. El equipo viene colectando semillas en más de 20 localidades de la provincia, buscando aplicar un sistema de trazabilidad.

Banco de Semillas

Consultado sobre el banco de semillas, recuerda que empezaron a trabajar hace muchos años estudiando a especies nativas que podían tener algún valor agronómico, especialmente con forrajeras nativas (especies que están en el ambiente silvestre y que son usadas por el ganado) con la idea de colectarlas para ver si las podían multiplicar y volver a sembrarlas como una manera de enriquecer los pastizales y generar semilla de especies nativas.

"Como las colectábamos y no había un lugar donde conservarlas, empezamos a gestar la idea que dentro de la Universidad se genere un Banco de semillas. En ese sentido tuvimos apoyo institucional y en 2011 lo pudimos lograr", recuerda.

Hoy es el único banco en la provincia de especies nativas, que también suma otras especies (de interés apícola, ornamental, y ahora forestal). "La idea es que este banco funcione como un resguardo, ya sea para uso en estudios o para reforestar alguna zona en particular si se requiere. Actualmente conservamos como muestra cerca de 800 muestras de 30 especies diferentes de la provincia de Santa Fe".

Finalmente, hace una pausa para aclarar que al estar dentro de la Universidad y el Conicet, tienen un fuerte componente de investigación, pero también la misión de generar vinculación y extensión, para hacer llegar todo esto a la comunidad. "Porque si un banco de semillas sólo se encarga de guardar como un museo no tiene sentido. La idea es que esa semilla vuelva en algún momento".

Frutos recolectados

Repotenciar el norte

Para el director provincial de producción pecuaria, Rubén Alcaraz, este es un nuevo desafío que busca generar dinamismo productivo en el norte provincial. "Esto arrancó en 2017 con José Pensiero a través de la Facultad, quien se acercó con una idea de ampliar el banco de semillas, y en tanto miembro de la Fundación Las Gamas este proyecto llega a su culminación en cuanto al aprovisionamiento de equipamiento con la trilladora que faltaba. La trajimos la semana pasada para procesar todas las chauchas almacenadas en este banco", destaca.

Alcaraz amplía confesando que tienen un proyecto de reforestación importante. "Arrancamos con el vivero de Recreo y vamos a activar el de Santa Felicia, atendiendo la necesidad de reforestación del centro norte provincial para renovar y aumentar el arbolado público. Todos sabemos lo que significa la necesidad de sombra en un escenario de cambio climático y para recuperar las áreas de bosques".

También va más allá del algarrobo, y aprovecha para incluir al eucaliptus, que se está clonando con índices muy importantes de desarrollo. "Hoy tenemos árboles de tres años con 9 metros de altura en el COET de Tacuarendí, generando un gran volumen de masa celulósica por año. Apuntamos a ese tipo de actividades, ya que la celulosa es hoy un commodity, y Santa Fe cuenta con los recursos para producir un producto diferente, como los rollizos de eucaliptus, sin dejar de lado lo autóctono, como el algarrobo o el aromito, que tienen su mercado también".

Según el funcionario, es importante trabajar en conjunto como ahora, cruzando lazos y las posibilidades de crecimiento de cada uno, la universidad y la gestión "para trascender a los mandatos políticos". Por ahora, la idea prendió. Es que tiene buena semilla.

Al rescate de forrajeras autóctonas

En Argentina no había un banco de germoplasma de especies salvajes, hasta que el Dr. José Pensiero y su grupo del Programa de Documentación, Conservación y Valoración de la Flora Nativa comenzaron a recolectarlas. De ahí surgió -entre otras- una línea de trabajo para utilizar leguminosas en ganadería y enriquecer pastizales naturales o planteos con megatérmicas, lo que les mereció el "Premio Fidel A. Roig 2017" del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación.

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