26 de Julio de 2021 11:02 HS
Ganadería

Impacto directo en Santa Fe 

Hace 2 meses el Gobierno Nacional, preocupado por el aceleramiento de la inflación y su impacto en el bolsillo de las familias, decidió usar la misma herramienta que utilizo entre los años 2006 y 2015. Según Esteban Hernández, de la Fundación Apertura, para nuestra provincia sólo hay perdedores. 

Esteban Hernández (*)

El relato se basa en que el precio de la carne subió mucho, que los ganaderos tienen super rentabilidad y que hay que ser solidario con los argentinos que la están pasando muy mal.

Pero mejor comparemos el relato con la información oficial.

Datos de SENASA muestran que el stock vacuno llego a 61.300.000 cabezas en la segunda vacunación del 2006 y (luego de la implementación de esta medida por aquel gobierno) cayó a 44.500.000 cabezas en la segunda vacunación del 2011. Es decir el país perdió 16.800.000 de cabezas. Y los productores perdieron a valores de hoy 10.000 millones de dólares de capital ganadero.

¿Porqué cae el stock?

Porque la combinación letal de atraso cambiario (recordemos que los productores agropecuarios no cobran con dólares, sino que cobran en pesos al tipo de cambio oficial y que cuando se produce retraso del cambio oficial con respecto a la inflación, los costos suben en dólares). Además, los precios del ganado están congelados a valor nominal y los costos creciendo a tasa del 3% o 4% mensual, que hace que los productores entren en quebranto.

Cuando el productor entra en quebranto, (gasta más de lo que le pagan) deber vender hacienda para vivir, acelerando la caída de los precios y perdiendo capital. Esto puede atemperar temporariamente la subida de la carne, pero es a costa de fundir a los productores.

El relato cuenta que los productores ganan muchísimo dinero, pero los datos oficiales del Ministerio de Agricultura de la Nación, muestran que solo ganaban antes del cierre de las exportaciones, entre un 2% y 4% anual antes de impuesto a las ganancias.

Los datos oficiales de todo el mundo ratifican los datos oficiales argentinos y por eso, en toda América los productores no tienen retenciones, cobran al tipo de cambio libre y a los pequeños productores los subsidian con fondos estatales. (BID).

El relato dice que los productores ganan mucha plata, pero en realidad están desapareciendo.

Analizando los datos oficiales de los Censos Nacionales Agropecuarios del 2002 y 2018 del INDEC, vemos lamentablemente, que perdimos casi el 25% de los productores. En el 2002 teníamos 333.533 productores y en el 2018 tenemos 250.881. Perdimos 82.652 empresas familiares agropecuarias, siendo el sector primario el que más achicamiento tuvo.

Este proceso fue todavía peor en nuestra provincia, donde perdimos casi el 30 % de los productores. Pasamos de 28.103 a 19.802.

Además, en el 2006 fundimos a nuestros productores y nos quedamos sin hacienda, lo que hizo que cierren más de 130 frigoríficos y se pierdan más de 60.000 empleos directos e indirectos en la cadena cárnica (repasemos las declaraciones del secretario del Sindicato de la Carne de Santa Fe).

Los alimentos en Argentina pagan más del 30% de impuestos (nacionales, provinciales y municipales) en forma directa y más del 10% en forma indirecta por el impacto impositivo en el costo de la logística (por los enormes impuestos a los combustibles, cubiertas, aceites y equipos nuevos).

Esta presión fiscal desmedida es lo que debemos achicar. Pero además, se deben actualizar los padrones de beneficiarios para hacer llegar ayudas focalizadas directas y transparentes.

Es interesante comparar las políticas agropecuarias de nuestros vecinos, así ya en la anterior gestión de Lula en Brasil, le pagaba precio lleno (sin retenciones a sus productores) y el tipo de cambio siempre fue libre. Además a los pequeños y muy pequeños productores se los subsidia. Lo mismo hizo Evo Morales en Bolivia, o Tabaré y Mujica en Uruguay. De esta forma, en vez de perder productores logran sostenerlos y en vez de caídas del stock ganadero logran incrementar la producción y la exportación en cifras impactantes.

Finalmente, la cadena cárnica es importantísima en nuestra provincia, pero la suma de políticas erróneas nos ha hecho perder el 30% de los productores, el 49% del stock de vacunos, 2.300 millones de dólares de capital (hacienda), miles de empleos de veterinarios, agrónomos, camioneros, frigoríficos y ha condenado a la pobreza a varias regiones ganaderas como lo son los Departamentos Garay, Vera, Nueve de Julio, San Cristóbal, San Javier y Gral. Obligado.

Todo el arco político de nuestra provincia debe defendernos.

(*) Fundación Apertura

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