05 de Diciembre de 2021 10:31 HS
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Recreo, la capital de las amazonas 

En la 8° edición del Campeonato Nacional e Internacional de Jineteada Femenina, un creciente grupo de mujeres de todo el país y de Brasil animaron con su coraje una actividad que crece.

Federico Aguer

faguer@ellitoral.com

Flavia Leones tiene 35 años y es de San Pedro, Buenos Aires. Fue jinete y ahora es jurado del certamen. En diálogo con Campolitoral explicó los pormenores de una actividad que cada vez tiene más adeptas. "Siempre me gustaron los caballos, aunque la primera vez que me largué a montar fue a los 25 años. Montaba en los bañados, en el campo cuando probaban caballos, pero nunca había salido a jinetear. Hasta que tuve la posibilidad de venir a Santa Fe y hacer 4 montas especiales, para clasificar a Jesús María en 2017", recuerda con emoción.

Flavia, jinete y jurado. "Esto es una pasión", reconoce.

Es que para ella fue un sueño cumplido, que además, forjó lazos de amistad con un grupo de compañeras. "Con las mismas chicas que salimos de acá nació un gran compañerismo. Ahí uno aprende a tener más valores de la gente que uno conoce, porque se hace muy buena amistad, siempre seguimos comunicadas desde entonces, nos saludamos para las fiestas, tenemos un grupo. Fue hermoso", agrega.

A la hora de explicar los criterios del jurado, afirma Hace 3 años que se dedica a impartir justicia. "Se analiza todo, pero primero uno tiene que ser jinete para dimensionar la adrenalina que se siente estar sentada arriba de un caballo".

Y explica que analizan el "enganche" con las piernas, las espuelas en la panza, el rebenque, que no "charquee" (tocar el caballo con la mano o el rebenque), y se va puntuando en las dos montas que realizan. Luego, se suman ambas actuaciones. "Se van sumando muchas chicas jóvenes, y nosotros que ya somos mamás y tenemos trabajo, nos toca promover a las que vienen de abajo".

En cuanto a la preparación, afirma que la mayoría trabaja con hacienda, andan mucho a caballo, o juegan al polo, van al gimnasio, andan en bici, caminan: todo el año se preparan.

"A veces la gente al no convivir con nosotros no lo sabe. Para nosotros esto es una familia. Los invitamos para que vengan a conocer. Vienen las chicas con toda su familia, cada vez más".

Una selfie bien campera. Las chicas generan un vínculo de fraternidad para toda la vida. 

En primera persona

Sheila Villalba no jinetea, pero es animadora. Y este fue su debut en un escenario de primer nivel. Llegada desde San Javier, no podía ocultar su entusiasmo. "Es un inicio, es el debut en el Complejo Patria es un orgullo, es una pasión por la jineteada. Uno va viendo la jineta y puedo largar ahí mi testamento, todo improvisado. El Martín Fierro es fundamental, y también escribo", admite.

Soledad Rojas es de Río Negro, y se vino a dedo. "No podía faltar", le dijo a Campolitoral. La falta de apoyo no fue una traba para esta entusiasta que se ha transformado en uno de los referentes de la actividad a nivel nacional.

Por su parte, la tucumana Gabriela Quiroz, de 20 años, tampoco podía contener su emoción. "Arranqué hace 3 años pero nos frenó un poco la pandemia. Estar acá es una experiencia muy linda. De chiquita me gusta el campo, mi papá es jinete y esto me viene de familia. A uno le tiene que gustar, cuando es de a caballo esto te gusta. Hay que tener coraje también, nosotros montamos la categoría gurupa, ideal para las mujeres. No hay secretos. Andar a caballo suma mucho, estar en estado físico, correr y cuidarse".

Llegaron las "Gaúchas"

Taiana Nunez es de Cuarai, Brasil. "Allá competimos siempre entre mujeres también, sobre todo ahora que está aumentando el movimiento de chicas en las jineteadas, esta es la primera vez que estamos acá. Tenemos buenas expectativas, vemos muchas gente y familias. Allá entrenamos mucho, siempre andando a caballo. Hay muchas que tienen el sueño de hacerlo, y en la vida hay que hacer lo que a uno le gusta. Si bien es peligroso, las invitamos a que se sumen. Acá 'torcemos' por las otras para que salgan bien, peleamos por el premio, pero no hay rivalidad entre nosotras", dijo.

Por su parte, Silvia Macarena es una enfermera de Santana do Livramento, que en la pandemia la peleó contra el Covid, y en sus ratos libres, anda a caballo. "Somos de una frontera gaúcha, son culturas parecidas. Hace años que monto, empecé con los vacunos y en 2019 empecé con gurupa y a pelo. El bovino es muy difícil, el caballo es mejor. Estoy incentivando a una chica de 14 años que tiene muy buenas condiciones. Entreno mucho a caballo, crossfit, para estar bien desde lo físico", admite. Y se sincera, al decir que "la jineteada es un arte, es un deporte, viene de antes, son caballos que no pueden ser domados, por eso son reservados y usados por esta actividad".

Cultura y economía

Alfredo Barufatto es el referente de toda la movida. Incansable defensor de la tradición a través de Radio Patria, sostiene que esta es la octava edición del evento, gestionado desde la Asociación Civil Santafesina de Fiestas Tradicionalistas y Jineteadas. "Lo denominamos campeonato nacional e internacional de jineteada femenina. Más allá que también está el nacional sub 17, y la competencia de mayores en categorías clinas, pero son complementos del evento para la mujer, un campeonato local".

Cultura y economía. Para Alfredo Barufatto, las jineteadas generan un ingreso a mucha gene de los pueblos. 

Según el fundador, el verdadero y primer campeonato es este; y que van por más." Tenemos el objetivo de seguir creciendo, lo hablamos con el arco político de Recreo. Para que tengas las dimensiones de cualquier festival en Argentina".

También afirma que la pandemia dificultó la llegada de las chicas de Uruguay, por ejemplo. "Escucharlas llorar por no poder venir te pone mal, y otras que no tuvieron acompañamiento: algunas llegaron a dedo porque no las apoyaron, pero se largaron igual".

Consultado sobre una movida que crece, admite que hay muchas jóvenes que se suman. "Esto está pegando en chicas de 15 años, y permite mostrar la mujer en la tarea rural. Por eso es esencial de este campeonato, porque sirve para visibilizarlas. Este deporte y estos eventos ayudan a potenciar a las mujeres y al ser humano, esto potencia a la gente. La parte turística también dinamiza, porque viene gente de otros lugares".

La gesta esencial de la ruralidad

Barufatto destaca que al igual que los hombres, las chicas salen de trabajar en los campos, "de ese trabajo rural que no se paró nunca en la pandemia, y que se merece tener este tipo de festivales. Ellos no pararon en la pandemia, tirando en yunta hombres y mujeres para seguir produciendo alimentos. Aquellos días no se podían traer peones, y las hijas tenían que ayudar a sus padres, a recorrer, a juntar, cosas que no se han contado ni se han visibilizado".

A la hora de valorar ese empoderamiento real tranqueras adentro, admite que "esto es lo que queremos potenciar, que se conozca y valore ese esfuerzo. Hay gente que no se conoce que en la pandemia arriesgó su vida para trabajar, que no echó a los camioneros, porque había que cargar la hacienda para seguir mandándola al mercado, o ayudar para su marido en la cosecha cuidar los animales. El campeonato hace un poco de eso".

Reservados. Se los llama así porque no pueden ser domados, y son los verdaderos protagonistas del espectáculo.

Una actividad que potencia

En cuanto a la doma, se encargó de expresarse respecto de ciertos mitos. "Se llama reservado porque es un animal que nace y no puede ser domado, inclusive en la misma doma tenía que hacer tareas rurales. O tirando los carros lecheros o con las bolsas de harina".

Y afirma convencido que "El caballo es la única energía limpia que existe. Y si hablamos de reservado es salvarle la vida a un animal que de otra manera iría a la faena a una mortadela, a otros países o la exportación como carne. Hoy, con la creación de la Cámara Argentina Equina se ayuda mucho a lo nuestro. El caballo genera muchas divisas para el país. Y a los pueblos en lo que la jineteada genera, fomenta un movimiento con la plata para el reservado, el fletero, el tropillero, los pilcheros, los animadores, los músicos, la gastronomía, el combustible, los proveedores del lugar que venden más que en otro momento. Creo que es cultura y también economía. Hay todo un circuito que de otra manera no tendrían un ingreso".

Finalmente, remarcó que "acá no hay maltrato animal: el caballo trabaja de 6 a 12 segundos. Hay un veterinario, hay una ambulancia equina, los palenques están acolchados, etc. Además, casi siempre gana el animal. Se compite contra uno mismo, no hay competencia entre jinetes, no hay patadas ni sangre, esto es muy amigable y familiar".

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